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1.11.2007

Rafael Pardo y los matices sobre Chávez

Las medidas de Chávez son discutibles, pero están lejos de ser comunistas. [Este título pretende ser una respuesta a un editorial reciente de El Tiempo en el que se señala que las propuestas de Chávez son muy parecidas a las del comunismo: mucho bienestar para los pobres, literalmente: «Los proyectos sociales incluidos en "Los cinco grandes motores" beneficiarán, seguramente, al pueblo venezolano, justa retribución del mandatario a quienes han votado por él». No es que ese editorial no contuviera reproches más bien obvios a Chávez, es que siempre les conviene ir salvando lo esencial, como la certeza de lo conveniente que es la «izquierda» para los pobres, perdón, ese lenguaje mío, «el pueblo». Claro, los hace más fuertes, porque cada vez son más, y en el hambre y el terror se tiempla el acero mejor que en el adocenamiento pequeñoburgués, según la enseñanza de Nikolái Ostrovski (Claro que «Acero», steel, Stahl, es el seudónimo del camarada Iosif Visarionovich, que todo tiene que encajar). Ahora quedan los editorialistas de El Tiempo como los extremistas o los intransigentes o los derechistas, y el bueno de Pardo como el hombre de los matices y la moderación. Y uno con la retahíla de que eso sólo puede ocurrir en un muladar.]

El presidente Chávez abrió el año con un trascendental anuncio sobre el futuro de Venezuela. Va a apretar el acelerador para introducir reformas que generen un socialismo, que él denomina para el siglo XXI. [Nótese el lenguaje respetuoso, presidente, trascendental, socialismo. Ningún chavista tendrá ningún reproche. Y este característico neoliberal (como será mi ingenuidad sobre los políticos colombianos que en 2002 voté por él) les ofrece una mirada comprensiva y abierta, sin fanatismos. Ya he explicado en otra parte que la actuación de César Gaviria, entonces secretario general de la OEA, cuando el levantamiento popular contra Chávez, y sobre todo a partir de entonces, actuación en la que lo ha acompañado todo su clan político, sólo se explica por razones monetarias. Bastaría con pensar en un César Gaviria uribista tras salir de la OEA, cuánta autoridad tendría para unir al «liberalismo» y hacer a Uribe dependiente de él. Pero es que ¿nadie recuerda a Pardo proponiendo la unión de todos contra Uribe? Es que se trata de cantidades irresistibles, así de simple.]
______Más que discutir si está o no pasado de moda el socialismo, o compararlo con la trayectoria de Cuba, hay que hacer un seguimiento cuidadoso de las medidas que está tomando el presidente venezolano. [A ver, ¿a quién se le ocurre que nacionalizar las telecomunicaciones y la energía sean medidas funestas para la economía?, si lo dice un ministro del neoliberal Gaviria. ¿Qué importa la caída de más del 15 por ciento de la bolsa de Caracas y del doble de CANTV? Matices, señoras y señores, nada de precipitarse a juzgar lo que no es lo que parece. Ya veremos con un seguimiento cuidadoso si vale la pena discutir si el socialismo está de moda o no, si el hecho de que la pobreza crezca día a dia en Venezuela y hayan cerrado la mayoría de las empresas, pese a la bonanza económica carece del menor interés ante el objetivo supremo de mostrar ponderación y disposición a respetar las opiniones diferentes. Un caballero es lo que es don Rafael.]
______Es claro que lo que Chávez está proponiendo está muy lejos de lo que fue la revolución comunista. La abolición de la propiedad privada, la propiedad de empresas en manos de los trabajadores, la eliminación de la ganancia para el capital, de la plusvalía, que son la esencia de un régimen comunista, no es lo que Chávez ha propuesto. [Se trataba de la propiedad privada sobre los medios de producción, los trabajadores nunca fueron dueños de las empresas, como mucho eran las empresas dueñas de los trabajadores, la ganancia no se elimina en Venezuela porque pueden obtener beneficios los agentes de Chávez, los demás han tenido que cerrar. La única diferencia es que un país comunista necesitaría, siempre necesitó, agricultura e industria. Venezuela vive del petróleo, con Chávez es mucho más profunda esa dependencia. Y el petróleo es de Chávez.] Ha anunciado medidas discutibles, como nacionalización en el sector energético y de comunicaciones, pero están lejos de ser una revolución comunista. [Discutibles, claro, ¿qué iba a ser una revolución comunista sino la concentración de la economía en manos del ejecutivo? Claro que no se llama comunismo marxista, pero es equivalente.] No renovar la licencia de RCTV, medio oposicionista, afecta la libertad de expresión pero tampoco es una marca indeleble de comunismo. [«Marca indeleble», es inevitable preguntarse por qué este hombre en lugar de inquietarse por esas bellezas viene a suavizar cualquier rechazo que despierten entre la gente. Es lógico que Chávez no puede someterlo todo inmediatamente a su partido porque los militares no lo seguirían pero obviamente es lo que pretende.] Quitar la autonomía del Banco Central es, sin duda, un cambio drástico, pero tampoco es un paso al socialismo. Era como en Colombia antes de 1991. Uribe así lo planteó en su primer discurso de posesión. Me parece incluso que más se parece a una cierta nostalgia proteccionista de un Estado que controla sectores estratégicos y que maneja la economía, que la instauración de una real dictadura del proletariado en el siglo XXI. Pero también parece claro que ahí no se quedarán las cosas. [Ese recurso explica muy bien la voluntad del columnista de aislar cada fenómeno: lo que hace obscena la comparación entre la Colombia de antes de 1991 y la Venezuela de Chávez es que a Pardo casualmente se le olvida el peso del petróleo en la economía venezolana. Después lo menciona, pero como dato esperanzador. «Nostalgia proteccionista», como si no estuvieran todas las ramas del poder público controladas por Chávez. Sólo los chavistas encontrarán tolerable que a Pardo se le olvide ese detallito. Y también seguirán defendiendo las intenciones de su artículo.]
______Vale la pena tratar de entender para los colombianos que Chávez tiene un plan de fondo que puede ser criticable y discutible, pero tiene un modelo económico y político muy distinto a lo convencional y que calificarlo simplemente de populista es negar la complejidad del proceso venezolano. [Prodigio, ¿no les suena haber leído eso en muchos sitios? ¿Cómo se atreven a negar la complejidad del proceso venezolano? Chávez no sólo no es comunista, sino que tampoco es populista sin más, hay que profundizar y tener una visión histórica, compañeros. Por plata estos desaprensivos hasta se vuelven grotescos imitadores de los mamertos más grotescos.] Es un modelo irrepetible en lo económico por la particular circunstancia de los ingresos petroleros en manos del Estado, situación que solo se da en Venezuela y con altos precios del petróleo, pero en lo político, el discurso de tipo chavista antinorteamericano, antioligárquico y de reivindicación popular sí es repetible, tiene seguidores como se ha visto en Ecuador y Bolivia y llena un vacío que la política convencional no ha ocupado. [¡Claro, toda la retórica populista es una necesidad, hombre! Hay un vacío que es necesario llenar.]
______Me parece relevante para Colombia, de lo que pasa en Venezuela, el efecto sobre la percepción de la izquierda. La retórica o realidad del socialismo venezolano puede llevar a la izquierda nacional a tomar posturas más radicales, no en cuanto a la lucha armada, en la cual ya hay claridad en su deslinde, sino en modelos económicos y políticos más cercanos al socialismo de Chávez que al de la Bachelet. [Lo que está claro es que la izquierda colombiana le deja la lucha armada a los peones y niños, no que haya renunciado a cobrar sus resultados. ¿O no propone la solución negociada la Declaración Política del PDA? ¿O es que el PCC ya ha empezado a condenar los secuestros y masacres? Lo mejor es ese desasimiento: «puede que pase eso». La izquierda colombiana está con las FARC y con Chávez y lógicamente no con Bachelet y compañía, pues toda su militancia comparte la retórica comunista más patética y espera que las masacres les permitan ventajas políticas.] Los gobernantes del Polo han mostrado que la izquierda sí puede gobernar con seriedad, que puede administrar bien entes tan complejos como Bogotá y el Valle, pero entre los mismos polistas la pregunta que queda es si estos gobiernos tuvieron una marca de izquierda. En términos de comparación con la política colombiana puede ser clara la diferencia, pero no lo será en comparación con la izquierda de Venezuela. Lo que está mostrando Chávez es que la izquierda no es solo un rótulo para llegar al poder, sino una manera de tratar de hacer grandes cambios. Acertados o equivocados, lo dirá la historia; retóricos o reales, lo dirán los hechos, pero la izquierda no es solo una marca para administrar bien un gobierno. [Ya ven, este prócer bendice los cambios de Chávez desde su distancia crítica y tolerante. Si eres de izquierda, tienes que buscar grandes cambios, si esos cambios sencillamente representan el fin de cualquier perspectiva de desarrollo económico en Venezuela y de cualquier cultura democrática, no importa, porque son cambios que pueden ser discutibles pero son cambios...]
______El otro extremo del efecto Chávez podrá estar en acercar más al gobierno colombiano con Estados Unidos. La aprobación del TLC, que parecía embolatada con la mayoría demócrata, puede tener ahora mejores posibilidades. La ayuda militar criticada por los demócratas tiene mejor cara con la radicalización de Chávez. Uribe tendrá, entonces, en contraste, una aún más alta consideración en los círculos gubernamentales norteamericanos. [Cosa que es bastante razonable, pero que dada la respetabilidad de los fines y modos de Chávez, según Pardo, viene a resultar una desgracia muy grande para Colombia.]
______Por eso, los cambios anunciados en Venezuela tendrán, por acción y reacción, un efecto en Colombia. Se verá, entonces, una izquierda más de izquierda y una derecha más de derecha. [Ya lo ven, más de derecha en cuanto gusta más a la mayoría demócrata. Eso sí, el golpista antisemita que persigue a la prensa disidente es para Pardo el representante de la izquierda más de izquierda. ¿Qué es izquierda? Una vez leí que quien dice que no hay diferencias entre izquierda y derecha es de derecha. Del mismo modo se puede decir que quien atribuye a esas etiquetas más valor que a la decencia, a la libertad, a la autonomía de la sociedad es un fascista típico que se escuda tras ese nombre para hacer lo mismo que los demás fascistas hacen con el nacionalismo: buscar pretextos para justificar sus abusos y crímenes. Lo que es interesante es evaluar lo que representa esta defensa por parte de este dirigente «liberal». Otra muestra de que esa hampa está completamente vendida a la izquierda democrática y desde ahora muestra su disposición a apoyar al candidato que pretenda en 2010 salvar a las FARC de su probable declive a partir de esa fecha.]

10.20.2006

Alfredo Rangel y la Constituyente postergada

¿Para qué Constituyente?

GRAN ALBOROTO se ha formado en el país a raíz de la propuesta gubernamental a las Farc de realizar una Asamblea Nacional Constituyente al final de eventuales diálogos de paz. Palo porque bogas, y palo porque no bogas. [Primera falacia: el dicho de «palo porque bogas...» se usa para señalar que en las críticas de una misma persona hay una antítesis: en «el país» hay muchos puntos de vista, como se explica en el párrafo siguiente.]

Quienes la rechazan la califican de inoportuna, de prematura o de excesiva. [Vamos a suponer que Rangel describe con esta frase la realidad, no es fácil demostrar otra cosa. ¿Qué pasaría si alguien nos propone meter al horno a los niños para invitar a los vecinos y lo consideramos inoportuno, prematuro o excesivo? No, no es un ejemplo válido, es aún peor: unos criminales a punta de bombas pretenden imponernos su dominación y quienes la rechazan la califican de inoportuna, de prematura o de excesiva. Los crímenes y el terror han sido frecuentes en toda la historia humana y ni siquiera deberían producir mayor angustia, lo espantoso son los artículos como éste.] La objeción de inoportuna se refiere a que en este momento lo esencial es el intercambio humanitario por lo que, según los críticos, el tema de la Constituyente no sólo distrae sino que enreda las posibilidades de este intercambio. [Magia, ya no existen quienes se oponen al intercambio, a la humanitaria multiplicación del secuestro, los que critican a Uribe por hablar de Constituyente sólo es porque creen que lo importante ahora es facilitar los secuestros.] En abstracto, este argumento podría ser justo, pero no lo es en las condiciones concretas en que se está desarrollando el acercamiento entre el Gobierno y la guerrilla, después de cuatro años de guerra abierta, total ausencia de contactos y rotunda negativa de diálogo por parte de los insurgentes. [Y de expansión de la seguridad a vastas regiones, de reducción drástica de las cifras de secuestros y homicidios, de deserción masiva de guerrilleros, de desmovilización de la tropa rival, lo que deja sin excusas a la banda asesina, de legitimación masiva del gobierno, de crecimiento económico... ¿Para qué van a buscar el diálogo «los insurgentes» si eso se mostraría como debilidad? Hace falta primero una dosis elevada de anestésico e intimidación velada de la que reparten sus amigos para llegado el momento poner sobre la mesa una buena orgía de masacres que convenzan definitivamente a todo el país y demuestren que los dialogantes tenían razón. El lector que vuelva a leer la frase de Rangel puede comprobar cómo ya aparece el «motivo» de la legitimidad de las bombas y masacres: ¿qué problema hay en la ausencia de contactos? ¿No ha habido resultados? Lo que no quieren Rangel y sus patrones es que haya resultados, sino que se reconozca la legitimidad de esos asesinos en el mismo plano que el conjunto de los ciudadanos. Mientras que miles de colombianos se juegan la vida tratando de impedir los secuestros y masacres, Rangel se la gana bien cobrándolos. ¿O cómo se puede definir esa labor de promoción del diálogo? ¡Lástima que no haya todavía matrimonio homosexual, si lo hubiera, Rangel estaría promoviendo el enlace de su tocayo de apellido Garavito con alguno de los testigos que lo ayudaron a incriminar!]

El Gobierno no quiere que la guerrilla se salga con la suya y después del intercambio le haga conejo a los diálogos de paz, razón por la cual busca garantizar que este sea la puerta de entrada a unos diálogos útiles. [Sólo que el sentido de la pretensión gubernamental es la desmovilización de las FARC, es decir, la renuncia a las imposiciones: como no consiguen expandir el secuestro ni apropiarse de territorios, entonces mandan a Rangel a ver si con promesas y amenazas consiguen su propósito.] De otra parte, cuando la guerrilla expresa su intención de hacer el intercambio, simultáneamente propone una agenda temática de diálogos de paz, porque quiere que el rédito político de este trueque se prolongue más allá e incluya conversaciones de paz. [Lo cual quiere decir, «retorno al Caguán», pues la única arma eficaz de la guerrilla hasta ahora son las conversaciones de paz. Tras las bonitas palabras la mayoría de los ciudadanos esperan el cese de los crímenes, otros trabajan por el premio y por unas negociaciones que no partan del reconocimiento de la derrota, es decir, que legitimen más «lucha»: es decir, quieren más crímenes. ¿Cómo no va a haber crímenes si sin ellos no habría premio ni paz que los justificara?]

Así, aun cuando ambas partes quieren lo mismo, la desconfianza es muy grande pues, por las circunstancias políticas, el intercambio y los diálogos de paz son dos temas absolutamente inseparables. Y esto no depende ni de las urgencias humanitarias, ni de los manuales de negociación. [No, no señor, depende del hecho de que el poder guerrillero aún es muy grande pues tiene el patrocinio de los grandes poderes tradicionales, de los López y de los Santos y de Santodomingo y de las mafias universitarias. Lo que puedan hacer las tropas de niños cada vez es menos, pero es como si en la lucha con un hombre que intenta acuchillarlo uno sólo viera el «brazo armado». Lo que pasa es que les hace falta mandar matar a mucha gente, incluso en medio mundo, para que se acepte que las masacres dan derecho a imponer leyes.]

Nada que haga viable y fluida una negociación puede ser prematuro. [Frase destacada en Cambio, muestra del entusiasmo de Rangel, que intenta cobrar la promesa presidencial de una Constituyente en el sentido al que aspiran las FARC: siempre se podrá decir que Uribe prometió una Constituyente, pero lo que no ha dicho, y no dirá, es que los delegados serán designados en la negociación. Es la pretensión de Rangel y sus patrones, pero sólo servirá para que la gente los vea como determinadores de masacres.]

Si la propuesta es prematura o no, depende de cómo se conciba la negociación. Lo cierto es que la estrategia negociadora que en su momento se aplicó en el Caguán no dio resultado, pues consistió en nunca ofrecer nada a la guerrilla en la negociación y esperar a que ella llevara la iniciativa. [Por el contrario, se entregó una zona para guardar secuestrados, reclutar niños, producir cocaína e instruir terroristas. ¿Qué prisa iban a tener en negociar la agenda de Pastrana y compañía si antes podían cobrar la ley 002?] De hecho, la guerrilla hizo al menos tres propuestas -empleo, deuda externa y cultivos ilícitos-, mientras que el Gobierno no hizo ninguna. [Que sí hizo, que llevó una agenda del nuevo país. Lo que pasa es que la propuesta de la guerrilla no se podía tomar en serio, con sólo diez secuestros diarios y andanadas de cilindrazos contra pueblos pequeños, la negociación no iba adelante. Tendrían que haber atacado alguna ciudad grande, y resistir alguna posición aparte de la zona que les protegía el Ejército. ¿Qué iba a pedírseles más sino que propusieran? Algo de esas frases debería llevar a la cárcel a este hombre, pero en Colombia le asegura rentas fabulosas, incluso puede que algunas de origen estatal.] A mi manera de ver, esta falta de iniciativa gubernamental explica en parte la ausencia de una dinámica de negociación política en la mesa de diálogos. [Aquí se refuta mi anterior aserto: ¡no era que retrasar la negociación a la expansión del secuestro y el narcotráfico conviniera a las FARC, sino que el gobierno no les ofreció nada razonable!] Como no había sustancia, el proceso se limitó a lo circunstancial, y lo estranguló el uso y el abuso de la zona de despeje. [No, la zona de despeje era el sentido de la negociación y las rentas del narcotráfico y el secuestro que pudieran obtener las FARC y los Leyva y los G. Ricardo. Lo que lo estranguló fue precisamente la incapacidad de «vender» una Constituyente no elegida a los colombianos. ¡A tal punto que lo que se discutía entre las mafias godas, liberales y comunistas en Bogotá sólo apareció en el diario español El País!]

Ubicar en el horizonte la visión de un posible final de juego -la Asamblea Constituyente-, permite a las partes desde el comienzo de la negociación organizar mejor sus cálculos de costos y beneficios, privilegiar sus intereses reales y subordinar sus posiciones episódicas, disminuir la desconfianza mutua y apuntar a un objetivo común. En resumen, nada que haga viable y fluida una negociación puede ser prematuro. Si la propuesta de la Constituyente lo hace, bienvenida sea. [El señor Rangel debería buscar el modo de hacer contestar a Uribe sobre el alcance de esa Constituyente: lo que puede tener seguro es que no se va a dictar ninguna ley por imposición de las FARC. La oferta de la Constituyente por parte de Uribe es puramente retórica, lo mismo que lo del canje y hasta el despeje por el canje se convierte en una forma de eludir la presión. Para las FARC tener a los presos en Francia es peor que tenerlos en la cárcel en Colombia. Para el gobierno es mejor tenerlos en Francia asegurados. El canje que pretenden las FARC consiste en asegurar la impunidad de todos los crímenes y de paso tener combatientes para multiplicar el secuestro. Ya Uribe contestó al respecto: no va a soltar gente para que vuelva a delinquir. En la entrevista con Caracol Uribe habló del alcance de esa Constituyente, nada que ver con la política agraria ni cafetera ni petrolera, sino sólo las condiciones del perdón. Todo el problema es la necesidad de Uribe de copar el centro y no ser presentado por los medios como un extremista que se niega a negociar. Siendo que todas las clases altas hacen presión a favor de que se negocie «en serio» con las FARC, incluidos algunos dirigentes gremiales (que quieren que se den puestos a las FARC en el Congreso, al parecer porque cuentan que la Corte Constitucional tolerará la exepción como un día toleró la singularidad del Caguán), la estratagema consiste en darles «contentillo» a sabiendas de que las mayorías no tolerarán nunca un gobierno de asesinos. ¿Quieren Constituyente? Constituyente tendrán, no cuesta nada. Lo que hace falta es convencer a la gente de que esa Constituyente la nombrará Tirofijo. Bueno: tampoco el patrón de Rangel se atreve a decirlo, hay que ser idiota para no darse cuenta de que eso es promoción abierta de los crímenes. Bah: tampoco Rangel lo dice abiertamente, el conjunto de su artículo lleva a suponer que Uribe ya aceptó eso. Con esa lógica del sobreentendido sigue el juego y el gobierno gana tiempo y arrincona a las FARC y amortigua la presión por los secuestrados. Sólo que don Enrique Santos Calderón, principal financiador de Seguridad y Democracia, aprovecha para presentar la oferta como una propuesta seria de entregar el poder a sus peones. A lo mejor el péndulo y los escándalos y las mentiras y las corruptelas ciertas de los políticos y demás le permiten encargar una nueva serie de masacres muy persuasivas que permitan presentar a Uribe como un estafador que no jugó en serio a la negociación. Yo no los culpo, el colombiano que no quiere ver que eso es parte de la trama criminal se merece ser esclavo y salir mutilado por alguna bomba: bah, los colombianos así no existen, hay una mayoría intimidada por los jueces, por los doctores de toda laya, por los estudiantes que salen a matarlos por ir en bus, por todo el poder de la tradición y que sólo saben leer los avisos de los buses y hay una minoría que espera asegurarse rentas y poder gracias a la negociación, es decir, gracias a las masacres.]

¿Es excesiva? Por favor, estamos hablando de terminar un conflicto armado de 40 años y del advenimiento de la paz. Una negociación política es una negociación de poder, y una Constituyente redefine las reglas de juego del poder. Acceder al poder es lo que buscan las Farc desde hace décadas y no podrá haber un acuerdo de paz con ellas sin abordar ese punto. Cómo y cuánto poder es lo que está por definir. Que lo haga una Constituyente a cambio de su desmovilización no sólo no es excesivo sino que es absolutamente necesario. [Bueno, que digan que no está cobrando para las FARC sus crímenes, perdón, «un conflicto armado de 40 años». Ya es ocioso darle más vueltas. Como ya expliqué antes, la gente no piensa que va a tener a quien la mandó mutilar como superior social, el día que se lo expliquen van a apoyar al primer Suharto que aparezca. Todo el problema es que entre tanto esperan tener suficientes armas y suficiente tropa para ser más fuertes. Lo que no puede ser es que ahora callemos ante semejante monstruosidad. Es un poco triste admitirlo, pero mientras la manipulación de los medios llegue a tanto esa guerra civil definitiva será inevitable, y como el cinismo de los empresarios de la mutilación es tan atroz, puede que esa guerra conduzca a una higiene inevitable. Una sociedad en la que una parte se siente con derecho a eso siempre será una sociedad enferma.]

El país debe empezar a imbuirse en la lógica del compromiso porque, como decía el ex embajador israelí Shlomo Ben Ami, "aquel que pretenda salir de un proceso negociador con sus principios y demandas completamente intactos, desconoce la dinámica de un proceso de paz". Scriptum est. [Ahí tiene toda la razón Rangel: la mayoría de los colombianos no pueden permitirse pensar que de una negociación con las guerrillas para su rendición pueden salir igual de esclavos que ahora, pueden seguir igual trabajando para mantener a las mafias sindicales que ordeñan al Estado sin producir nada gracias a que tienen la tropa de niños matando al que discrepe. ¡Que haya una Constituyente! Así no se puede seguir. ¡Que tengan las FARC derecho a presentar a sus candidatos para una Constituyente, claro que sí, así no pueden decir que no se les abrieron las puertas! Lo que Rangel insinúa es que esa Constituyente la van a nombrar las FARC, y con eso sólo está alentando al primer terrorista con ambiciones que surja a emular a las FARC y a buscar también su puesto en esa Constituyente. Él lo sabe, los lectores de estrato 6 lo saben, pero esperan la presión de ONG y gobiernos «amigos» para entre tanto legalizar a su tropa y darle ventajas. El problema es hasta qué punto los demás colombianos lo permitimos. Hasta qué punto los medios consiguen adormecer a la gente y abrirle camino a sus candidatos para 2007 y para 2010. Bueno: también esperan dar aliento a los miembros de la tropa que los leen, que cada día tienen más razones para desertar. Y los colombianos de bien sólo nos planteamos cuánto éxito tendrán las fuerzas del orden en reducir a la tropa antes de que el desencanto con los que esperan el paraíso por decreto lleve a otro Pastrana, a otro Samper a la presidencia y se consume la guerra civil que Rangel intenta promover.]

9.24.2006

El arte colombiano de Antonio Caballero


¿No hay plata?

Con la política de seguridad democrática no queda nada para financiar lo único que garantizaría la seguridad: El empleo, y en particular el empleo del campo. [En realidad no hay que leer nada más, ya en el título se descubre esa seña de identidad colombiana: «Ábrase de piernas por las buenas y así no la violo». La seguridad es el resultado de que nadie tenga motivos para delinquir, pues mientras tenga motivos para delinquir, ¿cómo no va a delinquir? ¿Qué importa que la experiencia de todo el resto del mundo sea otra? Nietzsche decía que «el que valora la compasión anhela la compasión», del mismo modo, el que justifica el robo en la necesidad, sobre todo cuando no delinque ni es pobre, está explicando mucho sobre sí mismo: «Sin mis rentas seguras yo salgo y retengo niños, cuidadito con quitarme algo». Para esta lógica, el empleo no es el resultado de la confianza, sino al revés, a los raponeros se les da trabajo en el servicio doméstico y al tener satisfechas sus necesidades no roban. ¿Seguirán el consejo los joyeros para no tener esa molestia de los pistoleros? De paso, las FARC son sólo campesinos que se rebelan por la falta de empleo, hace tiempos que oigo eso. No es raro: Caballero fue, junto con Enrique Santos Calderón y García Márquez, un impulsor abierto de las guerrillas en los años setenta. Ahora es el representante arquetípico de los colombianos ricos, sobre todo de los colombianos ricos de la capital. Es que las guerrillas defienden a esos colombianos contra la amenaza liberal. Pero sobre todo, los expresan. Después de que el pleno empleo es una condición para que se apliquen las leyes, ¿quién va a exigir a un profesor de la Nacional que haga otra cosa que preparar «Mateos», incendiarios de buses o lanzadores de papas-bomba? Claro, algo de química sí llegan a aprender.]

Por Antonio Caballero

Toda la plata [¡toda!] de las tres [¡tres!] reformas tributarias que ha hecho el presidente Uribe, y vamos ya para la cuarta, se ha ido en financiar su política de Seguridad Democrática. [Así son las cuentas colombianas, ¡tres reformas tributarias! No es que la tributación sea insuficiente, sobre todo porque hacen falta muchos billones para pagar las rentas de los lectores de Caballero, sino que se hacen demasiadas reformas tributarias: ¿alguien se preguntará qué cantidades reales implica cada reforma? No importa: ¿por qué no hay una reforma tributaria estructural que se parezca a la de unos países europeos que quieren (jajajaja) tomar como modelo? Porque-los-políticos-elegidos-por-los-lectores-de-Caballero-se-oponen? No hablemos de que precisamente (precisamente) la tributación es obscenamente benévola con esos sectores. ¡El problema es la cantidad de reformas tributarias!] Pero no da abasto. No alcanza ni siquiera sumándole otras fuentes de recaudo, como los ahorros (¿de verdad?) en sueldos oficiales gracias a la liquidación de docenas de entidades públicas, que han eliminado a 30 mil funcionarios. [El juicio sobre el acierto o error de esas políticas se ahorra: siempre se está con los agraviados: ¡30 mil funcionarios! ¿Alguien se detendrá a pensar que esos 30.000 funcionarios estaban viviendo a costa de las posibilidades de los demás colombianos? Se presentan dos problemas, 1. que el gobierno cobra impuestos, 2. que amenaza las rentas de los lectores. Para el primero siempre está la excusa de los gringos o de los potentados, para los segundos siempre está la retórica: el derecho al trabajo, los derechos económicos y sociales. Pero no hay ningún malentendido: los ricos, es decir, los lectores de Caballero, es decir, los empleados estatales, deben tener sus rentas seguras y los demás deben proveérselas. ¿O de dónde va a sacar dinero el Estado para pagarles? Claro, de los cinco potentados que precisamente protegen a los políticos que defienden a los intereses de los lectores de Caballero. Eso se proclama, después esos políticos en el Congreso defienden otra cosa, y al final siempre se mantiene la mayoría en la miseria, precisamente no hay empleo rural, porque a quien se le quitan recursos para los parásitos es a los productivos o a los excluidos. Es normal la obsesión intimidatoria de los jóvenes doctores colombianos contra este blog, es que verdades tan simples deben ser tapadas por el odio contra Bush o contra los prohibicionistas.] O como los ingresos por privatizaciones de empresas del Estado: bancos, electrificadoras, refinerías, clínicas del Seguro, Telecom, Adpostal, ahora incluso la estratégica Ecopetrol, en una maniobra que el Presidente llama "capitalizar" la empresa y que no es otra cosa que su venta por piezas: para empezar, un 20 por ciento. [Como es preceptivo, la discusión técnica sobre eso se obvia: el colombiano es un tipo de ser humano que exige sus rentas y las considera un derecho, y espera que un gobierno justo se las dé. No hay que perder tiempo haciendo cuentas, en las que siempre lo enredan a uno esos perversos tecnócratas. Esa clave se repite siempre, no hay nada inauténtico en el guerrillero que defiende un derecho para el pueblo. Él piensa en él mismo y su familia y sus vecinos, él es un líder popular que obtendrá para los suyos lo que se les debe. Es decir, toda la lógica de clientelismo y violencia está en esa «idea»: los oligarcas son sólo el «pueblo» al que se le ha hecho justicia.] O como las contribuciones de los Estados Unidos al Plan Colombia, que suman ya 3.700 millones de dólares, y se completan con 6.900 millones más que ponemos los colombianos para un total de 10.650 millones. [Colombiano, colombiano, todo muy colombiano: ahora lo que invierte el Estado colombiano en el Plan Colombia se suma a lo que obtiene de vender empresas públicas, ¡y todo por la pendejada de la seguridad, como si fuera tan grave que lo secuestraran a uno o que cobraran la ley 002 o que huyeran todos los inversores o que mataran a cientos de miles de compatriotas y desplazaran a varios millones! Pero después se escandalizan de que uno los denuncie como partidarios del triunfo de las guerrillas. En comparación con esa serie de mentiras ser partidarios de las guerrillas es algo leve. Sólo es que, como ya he tenido que explicar tantas veces, el colombiano no ve sentido moral a los actos o a las palabras, sino expresiones de una jerarquía de «estratos». ¡Con tanta cultura como el doctor Caballero es lógico que estar a favor de él, sobre todo cuando también se tiene cultura y exigencias sociales de exhibirla y para eso se compra la revista Semana!]

Esa costosa política de seguridad, además de ser costosa, genera pérdidas. [Es increíble que se valore una prosa que además de repetirse y ser redundante, es tautológica. Y como si fuera poco, reiterativa; en otras palabras, se repite y se repite. ¿Quién viene a explicar cuáles son las diferencias entre los «costos» y las «pérdidas»?] Nos dicen, por ejemplo, que por el Plan Colombia han sido incautadas 716 toneladas de cocaína. ¿Y destruidas? Vaya uno a saber: a lo mejor se refundieron, como el medio millón de películas piratas decomisadas que se perdieron en el búnker de los magos de la Fiscalía. [Perdón, colombiano, colombiano: lo único que demuestra contra el Plan Colombia el hecho de que haya corruptelas es que se debió prever que la influencia de Caballero llegaba más allá de las familias con pretensiones: la alternativa no existe, nadie va a privatizar las drogas y sin persecución los narcocultivos coparían la selva y los alcaloides se venderían por una décima parte de su precio actual. Son como protestas contra el mal tiempo, cuyo sentido es proveer de buena conciencia a los lectores, muchos de ellos beneficiarios del narcotráfico, muchos con parentesco o amistad con beneficiarios y muchos con aspiraciones de ascenso social gracias a la solución negociada, esperanza que de todos modos les conviene porque es la que cimenta su red de contactos en el Estado.] Toneladas, nos dicen, por valor de 17.294 millones de dólares, que hay que sumar [sumar] a lo que costó incautarlas, pues si es verdad que fueron destruidas se trata de un dinero que, aunque ilegal, no ingresó al país; [¡qué lástima! Y lo peor es que habría servido para financiar la traquetización y el mal gusto que siempre hay que condenar, junto con la prohibición, para quedar bien con la izquierda] como hay que sumar también al costo de recuperar los cientos de miles de hectáreas devastadas por la tala y la fumigación, cuenta que nunca hace el gobierno. [Y que hay que cobrarle a los narcotraficantes y a todos sus defensores, pues ningún gobierno va a legalizar el narcotráfico. ¿Por qué no se lo piden a Chávez? La situación colombiana actual se podría resumir en que por parte de los poderosos hay un rechazo profundo al ascenso social de algunos narcotraficantes, pero a la vez un más vigoroso activismo a favor del narcotráfico, es decir, contra el hecho de que sea perseguido. Activismo sin otro resultado que el bienestar psíquico de quienes no quieren que su país sea otra cosa en el mundo. Más que cualquier cosa, Colombia se puede definir por la ceguera de la mayoría ante el significado de esa pasión nacional.]

Esa política de seguridad genera pérdidas también por la vía de la indemnización reclamada, y ocasionalmente obtenida, por las víctimas inocentes de los falsos resultados llamados "positivos" que fabrican las autoridades para cobrar (además) recompensas. Así, la Nación (todos nosotros) acaba de ser condenada a pagar unos 600 millones de pesos a los inocentes injustamente encarcelados por el asesinato de Galán. No es nada, claro está, 600 millones. [Claro está que sin la indemnización se protestaría por la falta de indemnización y si la indemnización fuera más alta sería más grave la pérdida para el Estado. «Claro está», no va a haber lector para quien seiscientos millones sea «algo», eso es impropio de su estrato, y aun: el hecho de creerse tan rico como Caballero es grato, y forma parte de la magia. Bah, seiscientos millones, nada... Dios mío, estos posts tan largos, en realidad sólo es la dificultad de la gente de entender, si no, el texto de Caballero bastaría, sólo habría que escribir una vez «colombiano», incluso como título de una obra conceptual en la que se pusiera el texto del artículo de Caballero agrandado. ¿O puede haber una muestra mayor de colombianismo, de degradación moral, que esa acusación contra una política y un gobierno por unos crímenes que tuvieron lugar bajo otro gobierno, contra un político más bien afín? Precisamente la política de Seguridad Democrática existe (y gasta plata) para corregir la situación que permitió el asesinato de Galán. Pero como hay que condenar siempre al gobierno para que los lectores se sientan superiores al presidente, pues no está tan mal la excusa.] Pero llegarán también las indemnizaciones por los "positivos" disfrazados de guerrilleros muertos en combate. [Si tal hecho es cierto, y puede serlo, se trata de otro de tantos crímenes que se cometen en Colombia, precisamente lo que la política de Seguridad Democrática pretende corregir. Nadie ha garantizado en ningún país que los militares o policías no delincan, ¿cómo se va a esperar otra cosa en un país en el que el columnista más leído es este miserable? ¿O es que no se han reducido los indicadores de violencia? ¿O esa reducción no tiene relación con el crecimiento económico? ¿O ese crecimiento es menor que lo que se gasta en seguridad? Cualquier cosa se explota para predicar el remedio: la rendición ante las guerrillas. El hecho de que muchos lectores de Caballero realmente desprecien a los guerrilleros por su mala pinta no implica que no se dejen llevar a esas conclusiones, que a fin de cuentas son las que convienen a su interés de preservación de la jerarquía. Es como cuando una señorita es sensible ante los halagos y caricias de un proxeneta: el «sentimiento» sólo es la excusa de una opción profesional, aquí la admiración por la destreza retórica del pensador conduce al reconocimiento por parte de los más patéticos arribistas de su condición de intelectuales, es decir, de hermanos de intereses de los profesores de la Nacional, es decir, de partidarios de la victoria de las FARC en aras de asegurarse rentas y rango. ¿O alguien me dirá cuál es la alternativa a la política de seguridad democrática?] Y asimismo, aunque tampoco será mucho, como ya lo han advertido el Comisionado de Paz y el presidente de la Comisión de la Verdad, las indemnizaciones a los desplazados y despojados y la muchísimo más costosa reinserción con ingresos para una "vida digna" de sus despojadores y desplazadores. [Más de lo mismo: ¿habrá quien recuerde que la política de Seguridad Democrática nació precisamente de esa situación? Es otro rasgo colombiano, el remedio es la causa de la enfermedad, el desplazamiento es la aplicación de la política predicada desde Alternativa, pero ahora se le cobra a la política que surgió tres décadas después para remediarlo. No es posible tanta mentira sin unas condiciones morales especiales.]

O sea: un montón de plata. [Por si algún lector se sorprendía de los costes que origina la seguridad democrática, la conclusión en un párrafo aparte: gracias de salón son las de este desaprensivo, pero no es él, no es él, es ese mundo... colombiano.]

Con lo cual no queda nada para financiar lo único que sí garantizaría seguridad en el país, y además fortalecería la democracia, en vez de simplemente usurpar el adjetivo "democrática" como lo hace la política del gobierno de Uribe. El empleo, y en particular el empleo en el campo, que es donde nace y se cría la violencia colombiana, y donde la única fuente de empleo que hoy existe, al margen de los cultivos de drogas ilegales y perseguidas, es la violencia armada. [Ya comenté la relación entre el empleo y la delincuencia, no es menos chocante el hecho de que Caballero maneja el sobreentendido de que el empleo rural dependerá de la inversión estatal. ¿O es que no ha aumentado? ¿O la seguridad no tiene que ver en el hecho de que alguien se decida a invertir en una empresa agrícola? De nuevo de lo que se acusa a la política de Seguridad Democrática es de aquello que pretende remediar. En Colombia ni siquiera se preguntan cómo hacen los países donde sí hay empleo rural. Bueno, en Cuba hay empleo rural provisto por el Estado, pero creo que muy pocos campesinos colombianos desearían ese paraíso. En cuanto a la violencia colombiana, sale del despacho de Caballero, de los restaurantes elegantes donde se reúnen los pensadores de la elite y sobre todo de las aulas universitarias. En las regiones de reciente colonización o especialmente apartadas siempre hay conflictos, pero nunca tendrían por qué ser contra el Estado de no ser por el soporte que le da el Orden Social Tradicional para defenderse de cualquier posibilidad de advenimiento de una sociedad liberal.] La violencia narcoguerrillera, la violencia narcoparamilitar y la violencia de la Fuerza Pública, cuyos efectivos han crecido en un 50 por ciento en los últimos cinco años. [Hermosa melodía en una pieza llena de aciertos: el hecho de que la fuerza pública haya crecido, gracias a lo cual se han reducido de forma casi increíble los secuestros y homicidios, se suma a la violencia guerrillera y paramilitar: el tema de la identidad entre secuestrar gente e impedir que se la secuestre, especialmente aderezado para un público ligero. Pero es que el dar empleo a los soldados y policías es otra acusación contra el gobierno, y otro gasto que se sumará al de la Seguridad Democrática, el Plan Colombia, la cocaína no vendida y las indemnizaciones por la muerte de Galán. Caballero se queja de que el ejército haya crecido porque es otra forma de violencia. ¿Qué puedo hacer yo? Dios mío, eso tiene un solo nombre: colombiano. Ningún crimen de la izquierda democrática supone una deformidad moral comparable, ni siquiera las castraciones pedagógicas ni el fútbol craneal. En cualquier país del mundo esa operación despertaría el escándalo. En Colombia lo que despierta el escándalo y las amenazas es la sorpresa ante esa afirmación. No parece haber ningún problema en que la gente viva repitiendo «razonamientos» de ese tipo, sino en que alguien los señale. Es intolerable, hay que hacer algo.] Sobre este tema de la financiación del campo, el Ministro de Agricultura acaba de anunciar que los 500.000 millones de pesos anuales prometidos por el gobierno en su programa de AgroIngreso Seguro para los agricultores arruinados por el Tratado de Libre Comercio no existen. Se reducirán, si acaso, a sólo 190.000 millones. Porque no hay plata. [Es muy interesante ese arte colombiano de crear realidades. El TLC ni siquiera está firmado, pero ya arruinó a los agricultores. Ningún problema, el lector sube de estrato leyendo a Caballero, ¿para qué va a arriesgarse a bajar creyendo que la relación privilegiada con la primera economía del mundo generará oportunidades a los agricultores? Eso formaría parte de odiosas discusiones tecnocráticas, que vendrían a ser lo mismo que trabajar y no tener su pensioncita temprana gracias a la cultura.]

Así que seguirá creciendo el éxodo campesino hacia las ciudades, en las que tampoco hay empleo. Salvo, también, el que da la violencia o la ilegalidad. Las autoridades prohíben y persiguen el rebusque: la venta ambulante, por ejemplo, que da de comer a medio millón de personas, o ahora también el mototaxismo, del cual viven otras 200 mil. Porque no hay plata. [Más colombianeo: ahora los que no pisan los andenes porque siempre van en carro se ponen en el lugar de los vendedores ambulantes o los mototaxistas. ¿A alguna hora se les ocurriría que sin bandas asesinos habrá menos éxodo rural? ¿O que el trabajo de los agentes de la fuerza pública precisamente detiene ese éxodo? Las conclusiones de Caballero no corresponden a la realidad ni a la lógica, sino al halago del lector, que no sólo está por encima de Bush y de Uribe, sino que además es misericordioso con los desplazados y vendedores ambulantes. La suma de mentiras es tal que es inconcebible una persona honrada que no se indigne, pero precisamente la vida colombiana consiste en que la herencia de la esclavitud, del saqueo y de la equitación humana es la ausencia de honradez entre las clases poderosas. ¿O serán los desplazados los que leen a Caballero? ¿O qué leerán digamos el cinco por ciento de los colombianos de renta más alta aparte de esa revista?]

Y sin embargo podría haberla [plata]. Se podría, por ejemplo, perseguir la evasión de impuestos, que según el economista Álvaro Montenegro "ronda el 30 por ciento del recaudo". [Claro, y que expropien a los corruptos, etc. ¿Alguien duda de que el gobierno persigue la evasión? Claro que sigue habiéndola porque hay muchos lectores de Caballero entre los funcionarios, y en general porque se trata de Colombia, pero el problema de la evasión fiscal no se resuelve enunciándolo ni el remediarlo permitiría pagar todos los gastos del Estado. Más adelante se verá a qué corresponde esta denuncia, comprobada por el Ph. D de Montenegro, el Caballero de los economistas, un demagogo al que sólo le falta descaro y retórica para dejar sin trabajo al Dandi Taurino.] Se podría empezar por atajar la descomunal operación de evasión que está a punto de perpetrarse por cuenta de la venta de Bavaria por el Grupo Santo Domingo a la multinacional cervecera SABMiller y que hace unas semanas denunció ante la Dian el abogado Francisco Vergara. [Tantos posts, tantas palabras y sólo hace falta una que describe esas cosas a la perfección: colombiano. ¡Ahora los delitos son anteriores a las normas! No tardarán en presentar una tutela contra Caín y otra contra los descendientes de Jiménez de Quesada. Incluso puede que las normas antiguas lleguen a ser delito. ¿Alguien conoce alguna norma por la que esa operación comportara el pago de impuestos? Precisamente la operación se efectuó así porque la norma no imponía impuestos. Pero es lo colombiano, si la ley no existe se inventa, o se fuerza la interpretación, porque el problema es que se haga la voluntad del poderoso, no el código escrito y consensuado. No otra cosa pasa con las tutelas y en general con las sentencias de las altas cortes, cuando no es posible inventarse la norma se invoca un derecho fundamental o se fuerza la interpretación de cualquier norma existente. Pero eso colombiano en el caso de los lectores de Caballero tiene un sentido todavía más profundo, no sólo es el halago rutinario, sino algo fundamental: es que ¿cómo van ellos en esa operación? En cuanto descendientes de la corporación colonizadora y de los súbditos del remoto rey de Castilla, todos son en cierta medida dueños de todo. ¡Cualquier propiedad les parece un despojo! El argumento sobre esa privatización es otro disfraz verbal de la misma pretensión expropiadora. En Cuba ocurrió eso a favor del mismo tipo de gente, y si bien han vivido con alguna estrechez, lo que está claro es que en cincuenta años ni han trabajado ni han perdido los esclavos ni han visto amenazado su rango social por las influencias extranjeras. Es que si no se entiende a este grotesco mentiroso como portavoz del castrismo local no se entiende nada.] Una evasión lograda mediante un complejo juego de prestidigitación financiera hecho de permutas, transferencias, pretendidas fusiones y falsas escisiones, que de por sí sola equivale a tres o cuatro reformas tributarias, según calculan los expertos. [La unidad de medida de las reformas tributarias... Y el derecho basado en epítetos y supuestos es la ausencia de derecho, aunque puede que algún magistrado obtenga algo de la empresa para no aprobar la demanda. Lo que nadie va a mostrar es la ley que impone tributos a una transacción de ese tipo porque las empresas cuentan con los mejores abogados precisamente para eso. Pero-los-lectores,-las-eternas-víctimas,-no-dejarán-de-sentir-el-despojo-de-que-son-víctimas. Pobres. Esperen, esperen, ya queda lo menos: Caballero, buen proxeneta, sabe llevar al clímax a su público.]

Pero mucho me temo que el gobierno prefiere inventar nuevos impuestos para los asalariados que intentar cobrar lo que debe el poderoso Grupo. [¡Nuevos impuestos para los asalariados! ¿Sabe algún lector que si se pensara en los lectores de Caballero, el cinco por ciento de colombianos de mayores ingresos, habría una abrumadora mayoría de asalariados? ¿Y que si se cuentan sólo los asalariados del Estado su renta promedio es muy superior a la de los que trabajan por su cuenta y tienen algún negocio? Aunque se cuente a los potentados, en Colombia la lucha de clases es entre los sindicalistas que se ganan el sueldo de cincuenta personas y pueden llegar a magistrados y ganar aún más (y los rectores, congresistas, investigadores, violentólogos, etc...), y los explotadores que ponen un puesto de arepas o crían media docena de vacas. A los asalariados les debe el grupo lo que ninguna ley obliga a pagar, pero lo peor es que el gobierno se inventa impuestos. ¡Si según El Tiempo alguien que se gana 25 salarios mínimos es un sufrido ciudadano de clase media, y la amenaza es que el gobierno quite la exención a una cuarta parte del salario, imagínense, seis salarios mínimos sobre los que no se paga nada, sin decir que sobre el resto se paga una ínfima proporción de lo que se pagaría en un país plenamente humanizado...! En fin, el arte colombiano del colombiano arquetípico: hallar excusas para la dominación de la misma casta de parásitos de siempre y disfrazarla como justicia y derecho. Sólo que para seguir siendo eso, ese fósil increíble que haría vomitar a medio mundo si se le entendiera (por ejemplo, si en los países plenamente humanizados leyeran a Caballero), los doctores colombianos tienen que apoyar mucho, mucho narcotráfico y soportar la arrogancia de muchos, de muchísimos traquetos. Y sobre todo encargar (y encarar) cada vez más, más, más masacres.]


9.11.2006

María Jimena Duzán y los montajes de las guerras

La guerra de los montajes

Por más que se intente ocultar, la verdad siempre se las ingenia para salir a flote. [La verdad es sencillamente maravillosa, se intenta ocultar, pero siempre se las ingenia para salir a flote: yo voy al casino a ganar plata, pero siempre me las ingenio para salir perdiendo. Al interesado en el lenguaje: debería decir «se la intente ocultar»] Eso acaba de sucederle al presidente Bush a solo cinco años de haber declarado la guerra contra el terrorismo, tras el atentado a las Torres Gemelas. [¡Que se intentaba ocultar pero salió a flote!] Su administración ha sido cogida en varias mentiras, las cuales habrían sido prefabricadas para legitimar invasiones a países como Irak, debido a su gran preponderancia energética, convirtiéndolos en enclaves del terrorismo, cuando en realidad no lo eran. [Ya se verá cuáles eran esas mentiras, y son más viejas que la moda de andar a pie, pero ¡acaba de sucederle!] Un comité del Senado norteamericano ha dicho que todas las razones que invocó la administración Bush para invadir a Irak no son más que burdos montajes. [Lástima que la exitosa columnista no escriba un blog, seguro que alguien le pediría el enlace del sitio en que el Senado estadounidense usa ese lenguaje. Es un estilo característico, seguro que los partidarios de la columnista nos muestran ese enlace. Bah, es que la leen colombianos, nadie nota que una inexactitud es algo distinto de un burdo montaje.] No era cierto que Osama ben Laden estuviera relacionado con Saddam Hussein -cualquier experto en el tema hubiera podido decirles que en realidad eran enemigos-; [Qué curioso, en ninguna parte he leído que el gobierno de EE UU dijera que Bin Laden y Sadam tuvieran relación: lo que sí se sabe es que Sadam había ordenado a sus huestes abandonar la ideología fascista antigua (baazista) en favor del islamismo: tarde o temprano terminarían colaborando] tampoco era cierto que Irak fuera una amenaza para E.U., porque nunca tuvo un programa clandestino de armas nucleares y biológicas, como lo afirmó una y mil veces el presidente Bush. [Al que le interese el tema le recomiendo este artículo: lo que era cierto es que Sadam había saboteado durante doce años las inspecciones, nadie sabía si tenía o no un progama de armas de destrucción masiva. Pero ¿desde cuándo hacen falta esas armas para ser una amenaza? ¿Bin Laden tenía esas armas? ¿No intentó Sadam matar al padre del presidente Bush?] Estas verdades tienen por primera vez en serios aprietos a la dupleta Bush-Cheney, quienes andan buscando a algún incauto para echarle la culpa, antes de que el agua les llegue al cuello. [¡Por primera vez! Llevan cinco años cantando victoria cada vez que hay una masacre, cada vez que mueren decenas o cientos de iraquíes, de españoles, de británicos, se frotan las manos y sonríen esperanzados, se va a caer todo eso y los puesticos diplomáticos llegarán antes de lo esperado, pero ahora resulta que es «por primera vez».]

¿Y por qué traigo a colación este episodio que hoy conmueve a la sociedad norteamericana? Pues porque no hay duda de que entre la guerra contra el terrorismo de Bush y la guerra contra el terrorismo que Uribe les declaró a las Farc hace ya cuatro años hay una analogía inevitable. [«Analogía», «inevitable»... ¿No se trataba de «burdos montajes» para tener excusas para la guerra: también la presidencia de Uribe, según la señora Duzán, se basa en «burdos montales» para combatir a las FARC. Sirva ese detalle para explicar algo que parece ocioso repetir tanto: hay cientos de miles de colombianos que no condenan los montajes ni las mentiras ni los excesos ni los errores del gobierno, que sencillamente condenan que se combata a las FARC. La desgracia es que hay una clara mayoría que no quiere ver que esos colombianos, a quienes esta señora representa tal vez mejor que nadie, sencillamente están con las FARC, sólo condenan a Uribe porque combate a las FARC.] Para comenzar: no deja de ser una coincidencia sospechosa que en momentos en que en los Estados Unidos se revelan las mentiras que se fabricaron para legitimar la invasión a Irak, considerada hoy como un estruendoso fiasco, aquí también se empiecen a conocer los montajes que se han hecho en el Ejército al amparo de la guerra contra las Farc. [En efecto, una coincidencia sospechosa en cuanto despierta sospechas sobre la intención de quienes destapan los escándalos. Es increíble que alguien mienta tanto: las supuestas mentiras llevan más de tres años divulgándose, ¿cómo es que ahora se «revelan»? Lo de un «estruendoso fiasco» lógicamente lo quieren ver los partidarios de la señora Duzán, ¿qué pensará Sadam Husein? ¿Qué relación tienen los supuestos montajes con las supuestas mentiras? ¿Cómo que es una coincidencia «sospechosa»? Repito, ¿dónde está lo «sospechoso»? ¿Dónde está la relación? A los colombianos los llenan de epítetos, de encadenamientos de palabras mágicas, de simetrías, de relaciones indemostrables y de ahí sacan una verdad para que por ejemplo los empleados estatales se hinchen de furor antiyanqui y antiuribista ante la amenaza contra sus exenciones y contra sus pensiones tempranas. ¡Ya ponerse a favor de las FARC y del narcotráfico es simplemente corresponder a la verdad!] Montajes que, dicho sea de paso, no son un caso aislado, como insiste en presentarlo el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, sino una constante que debería preocupar a los estrategas de esta guerra, si es que los tiene. [Ya la proclama antiyanqui puso a los lectores de parte de la columnista, ahora se cobra el efecto: esta guerra no tiene estrategia. Es una guerra ajena al lector y sus supuestos estrategas son despreciables. De verdad, no hay niños castrando policías en el monte, sólo hay personajes sin escrúpulos, llenos de ambiciones y rencores que envenenan el lenguaje con artimañas de ese estilo para debilitar cualquier resistencia a su carrera diplomática.]

Hace unos meses, el país se sorprendió con la noticia de que un funcionario del DAS fabricó atentados contra el propio presidente Uribe y fueron presentados como de las Farc. Lo mismo sucedió con las denuncias que se hicieron bajo la dirección del doctor Noguera en el DAS, algunas de las cuales sugerían que grupos paramilitares ayudaban a la guerra contra las Farc y les daban los positivos a los funcionarios públicos. Otro tanto ocurrió cuando se filtró la información falsa de que una columna de las Farc se iba a desmovilizar, aportando como dote un avión. Poco después se descubrió que la noticia era un montaje para crear un efecto en la opinión nacional de que las Farc, contrario a lo que decían, sí se querían desmovilizar. [¡Que no esperen que las FARC se quieran desmovilizar, si usted oye eso, tenga por seguro que es un montaje. Las FARC lucharán hasta el final por la justicia social, porque la lucha de tantas décadas de María Jimena Duzán no puede resultar sólo un esfuerzo estéril.]

Hasta ahora, el presidente Uribe ha conseguido salir bien librado de sus errores y se las ha ingeniado para reportar como suyos únicamente los triunfos. Se las ha ingeniado para no asumir la responsabilidad de lo que sucede en el Ejército, a pesar de que es bien sabido que en su obsesión por hacer la guerra contra las Farc impuso la premisa de que lo importante eran los resultados y no los métodos con que se conseguían los positivos; [esto es un evidente delito de calumnias, si el presidente no tiene en cuenta los métodos está llamando a cometer delitos. La calumnia aparte señala que el presidente tiene alguna relación con esos hechos: más satisfacción para los que no quieren que se combata a las FARC]; también se las arregló para no tener que ver con los casos de corrupción en la Policía, [al igual que María Jimena Duzán, Uri Geller y Vladimir Putin: ¿por qué tendría que ver con los casos de corrupción en la policía? Yo no entiendo qué clase de chusma se suma a semejantes calumnias. Parece mentira. ¡Usted, amigo lector, se las ha arreglado para no ser responsable de los atentados contra las Torres Gemelas!] ni con lo que sucede en la Superintendencia de Notariado y Registros, a pesar de que quien estaba al mando era una persona muy allegada suya; [ahora la responsabilidad viene de que el responsable era «allegado»: dentro de poco por cada delito serán detenidos los sospechosos y sus allegados] ni, desde luego, con lo que sucede en Ralito, no obstante que este proceso de paz también es producto de una premisa sobre la cual se ha librado la guerra contra el terrorismo: la que dice que hay que aliarse hasta con el diablo para acabar con ese flagelo, incluso con sectores del narcotráfico. [¿Dónde está esa premisa? ¿Dónde están las pruebas de que el presidente está aliado con el narcotráfico? El público de María Jimena Duzán vive de esos rumores y se alegra de encontrar tal confirmación, como tan sutil. Si tiene alguna prueba de que el gobierno, el presidente o el comisionado se hayan aliado con el narcotráfico contra el terrorismo o alguien haya dicho que se debe seguir esa premisa, sería bueno que la columnista publicara el dato, o fuera a la Fiscalía a denunciarlo. ¡Pero si los que la aplauden son los mismos que se oponen a que se combata el narcotráfico y bailan en una pata de lo que los alegra el pretendido fracaso de la lucha contra esa industria!] Pero todo sea porque el fin justifica los medios. Lo grave sería que al cabo de unos años esta estrategia solo haya servido para fortalecer a las Farc y a los narcos. [Aquí sale el diablo a hacer hostias, cosa que cualquier lector de comentarios en la prensa comprueba cada día: hasta ahora las FARC han retrocedido de forma drástica y si se llegan a reanimar no será por culpa de los montajes sino de... del éxito de personajes como María Jimena Duzán y sus discursos, que de todos modos caen en terreno abonado: el del bandido que hay en el colombiano tradicional.] A Bush le están resurgiendo hasta los talibanes. [Lo mismo, lo mismo, como los lectores colombianos llevan años sin oír hablar de éxitos de los talibanes, sencillamente creen que dejaron de existir. Ahora sale alguna noticia de que vuelven a atacar, entonces es la hora de cobrar el triunfo. No hay problema, si hubieran sido derrotados del todo serían víctimas de la arrogancia y la brutalidad imperiales, personas con valores diferentes a los de la globalización que fueron aplastados por la máquina de guerra... No ocurre nada fuera de nuestras cabezas, es que en Colombia abunda el tipo humano que devora esa retórica. Es representativo y aun poderoso. Es el tipo dominante y la mayoría de los ciudadanos, las víctimas, no quieren verlo.]

8.26.2006

León Valencia y el declive israelí

El resultado de la intervención militar de Israel en Líbano es síntoma de su declive
León Valencia. Columnista de EL TIEMPO.

[Ya el título lleva una mentira disparatada: ¿es síntoma del declive israelí la destrucción ocasionada? Ya se verá de qué manera a Israel se le atribuye un papel diferente, según la conveniencia.]

Las agresiones reiteradas de Estados Unidos e Israel llevarán a la formación de un enemigo que le amargará la vida a la humanidad por siglos. [Este subtítulo se sustenta al final del artículo.]

¿Empieza el declive militar de Israel?
______Israel perdió la guerra y quizás sea este el comienzo de su declive militar. [El lector que conozca otros periódicos puede citarnos argumentos de otros comentaristas según los cuales Israel perdió la guerra. Si un disparate semejante se usa como premisa, ¿qué esperar del resto? ¿No se va a la guerra a destruir? ¿No se obtuvo el retroceso de Hezbolá lejos de la frontera?] Las incontables victorias anteriores, el orgullo indecible que acompaña a su pueblo y el respaldo perenne de Estados Unidos cegaron a quien ha sido el más imaginativo y duro guerrero de los últimos tiempos. [Claro, los cegaron a tal punto que destruyeron el país enemigo. Ese verbo expresa el mismo subjetivismo de propaganda terrorista que infecta todo el artículo.]
______La sagaz dirigencia israelí no fue capaz de percibir los cambios de la situación. [Es que no son como León Valencia y sus lectores.] El mundo árabe no es el de ayer, no tiene ya rastros de la inocencia con que afrontó las anteriores guerras, ha acumulado incontables fortunas derivadas del petróleo y ha forjado un entramado de redes terroristas que no tienen nada que envidiarle al arte conspirativo israelí. [Excelente apunte la atribución de las redes terroristas al «mundo árabe». Cuando se cuentan los muertos civiles no son del mundo árabe, son víctimas de Israel: las víctimas son árabes, los principales promotores de la guerra no lo son, pero ¿cuántos lectores colombianos se dan cuenta? El mundo árabe obtuvo una gran victoria. ¡Madre de Dios!]
______El entorno internacional también ha sufrido modificaciones. Europa ya no responde con los mismos reflejos a las exigencias de Estados Unidos. Se demora un poco. [¿Cuándo ha respondido con reflejos? Europa es propiamente la tierra del antisemitismo, mucho más que el mundo árabe, aunque tal vez menos que Latinoamérica, región que no cuenta.] Entraba otro poco. Rusia y China tienen agenda propia y múltiples lazos con los vastos territorios del islam. [Claro, lazos de hermandad con los musulmanes, como en Chechenia, en Ingushetia, en Afganistán...]
______Israel se metió mal. No era posible que despertara alguna simpatía para su causa atacando de manera atroz a un país pequeño y débil. [Claro, la única simpatía que despertaría entre los latinoamericanos sería mediante el ahogamiento masivo. Ahora los bombardeos son ataques efectuados «de manera atroz», los secuestros y masacres de soldados son más amables, por no hablar del incesante lanzamiento de misiles.] Muy poca gente en el mundo pudo entender que el secuestro de dos soldados justificara una repuesta tan dolorosa. [Los ocho muertos no cuentan, ni sobre todo el precedente de quedarse de brazos cruzados ante una agresión semejante.] Tampoco le resultó fácil explicar que necesitaba una invasión de tal magnitud para tratar de reducir y desarmar a la guerrilla de Hezbolá. [¡Pero después se cobra el que tal tarea no se consiguiera: «Nadie entendió que usted se atreviera a invertir cincuenta millones de dólares de su empresa para comprar la Torre Colpatria, y el error se demuestra en que no se la vendieron». ¡Madre de Dios!]
______Otra vez Israel ha salido con las manos tintas de sangre de un país vecino, pero en esta oportunidad sin un parte de victoria. [De la guerra se vuelve con las manos tintas de sangre, de modo que el aporte sentimental es una ridiculez, y el parte de victoria es bien relativo: ¿están o no están las tropas de Hezbolá lejos de la frontera?] Encontró a una guerrilla con un poder militar indescifrable -apoyado seguramente por Irán y Siria- y sufrió más de cien bajas en sus fuerzas regulares y una agresión inesperada a la población civil. [Esos adjetivos como inesperada muestran el deseo de cobrar un triunfo más bien esquivo: ¿quién ha dicho que fuera inesperada? Cuanto más esperable fuera la agresión contra Haifa, más justificada estaría la intervención. ¿No? ¿De dónde saca que era «una agresión inesperada»? Sin la intervención la amenaza estaría ahí, gracias a la intervención Hezbolá está lejos de la frontera. Pero poco se puede esperar de quienes ante las muertes de árabes a manos de Israel vociferan «¡Asesinos!» y ante las muertes de israelíes a manos de los terroristas señalan: «¡Se les advirtió!». Parece que ni los terroristas afean y degradan tanto este mundo.]
______Fue incapaz de recuperar a sus dos soldados y herir de muerte a Hezbolá. Al contrario, disparó la popularidad de esta guerrilla y graduó con honores a un enemigo que le causará muchos dolores en el futuro. [Los dos soldados eran el pretexto del ataque, por ilusos que fueran los israelíes sabrían que perderían a más de dos soldados. Herir de muerte a Hezbolá es algo que cuanto más difícil sea más justifica la intervención, ¿no? Es que sencillamente hay que seguir el programa de ese partido armado que obedece a Ahmadineyad, quien proclama abiertamente que busca la destrucción de Israel. Esos triunfos relativos son como la definición de la mentira: «Usted atrajo a mi esposa, la llevó a hacer los actos más indignos y aun a atender a otros hombres por dinero, pero nunca consiguió que ella se avergonzara de su luna de miel con su legítimo marido». Grotesco. Israel mató a muchos más miembros y simpatizantes de Hezbolá que las bajas que sufrió. La popularidad de esa guerrilla habrá aumentado en lugares en los que no se corre ningún riesgo. Los libaneses estarán preocupados de que los sicarios de la teocracia iraní les busquen nuevos problemas. Otra cosa es que por miedo no lo proclamen. Pero para toda esta gente la destrucción refuerza a Hezbolá y la rendición de Israel le da lustre. ¿No tuvieron padres que les enseñaran el pudor? ¡Eran padres colombianos!]
______Ahora Israel y Estados Unidos quieren ganar en la diplomacia lo que no obtuvieron en los campos de batalla. La ONU por fin emitió una resolución para lograr el alto el fuego, desplegar una fuerza de paz en el sur del Líbano y exigir el regreso de los dos soldados israelíes. Pero norteamericanos y judíos presionan para que las fuerzas de la ONU tengan como objetivo principal la destrucción de Hezbolá. No creo que tengan éxito en este empeño. [Obviamente la intervención pone en el centro de la atención mundial a Hezbolá, partido que sólo está legitimado a ojos de la minoría amiga del terrorismo. Habrá que preguntar a los ciudadanos chinos, rusos, japoneses, indios, indonesios, filipinos, etc. acerca de lo que piensan del terrorismo y de Hezbolá.]
______Cuando comenzó la agresión de Israel al Líbano, escribí un artículo en el que expresaba mi dolor por los cientos de muertos y heridos y por la infame destrucción de ciudades y aldeas. También, la idea de que Israel estaba tejiendo poco a poco su desgracia. [Seguro, Israel incomodó a León Valencia, es lo peor que le puede pasar. ¿Dónde está la desgracia de Israel? ¡Algún castigo les vendrá por la destrucción de ciudades y aldeas! Lo que nunca hay es una reivindicación clara del derecho de Israel a existir dentro de unas fronteras seguras.]
______Mi correo se llenó de mensajes de los partidarios de Israel. Los más suaves decían que esa guerra no era de mi incumbencia. En los más duros llegó hasta un árbol genealógico en el que aparecía mi origen judío seguido de un sartal de reproches. [Es verdad, muchos judíos en Colombia son de apellido Valencia, pero eso no significa nada: sólo que hay que explotar el argumento de los insultos de algún orate para erigirse en portavoz de la razón mesurada. ¡Madre de Dios!]
______He palpado el fervor que alienta a estos mensajeros. He sentido en el alma sus argumentos. He llegado a asombrarme de su compromiso profundo con la causa judía. Pero no puedo hacer a un lado mi reproche a la conducta de Israel y tampoco ocultar mi deseo de que sufriera una derrota en esta aventura terrible. [¡Qué superior resulta León a esos exaltados! ¡Bravo! Todos tenemos que aprender de él.]
______El mundo tiene una dolorosa fascinación ahora: todo nos toca. Pero a mí me toca de modo especial la guerra. Es la circunstancia de mi vida. El haber participado alguna vez en el conflicto y visto mil veces los ojos de la muerte. Yo conozco el ardoroso sonido de una bomba titilando en las entrañas. [Claro, como los leprosos saben mucho de la lepra y los locos de la psiquiatría: ¿no sería más valioso que hiciera frente al hábito de mentir para justificar cualquier interpretación de los hechos que resulte rentable en términos de poder? Hasta ahora lo que se presenta como derrota de Israel es, como ya he explicado, que si mata miembros de Hezbolá pierde porque se convierte en un Estado asesino, pero si no los mata pierde porque fracasa en su propósito.]
______No soy árabe, no soy partidario de los extremistas musulmanes, quizás tenga algo de judío, pero nunca he sido partidario del guerrerismo israelí. Debo confesar, además, que tengo un extraño miedo: siento que las agresiones reiteradas de Estados Unidos e Israel llevarán a la formación de un enemigo que le amargará la vida a la humanidad por siglos. [Jua jua jua, ya hay un bonito ejemplo de lo que es Colombia: un país en el que es lícito decir algo así. El radicalismo del clero iraní y de las clases altas saudís tiene como pretexto a Israel, pero su verdadero enemigo es la razón y la democracia, que amenazan su orden. Nada les importa Israel como nada nos importa a los latinoamericanos que las islas Malvinas sean británicas. Esa enemistad contra Occidente se disfrazaba antes de nacionalismo laico y después de fanatismo religioso, pero sólo expresa la resistencia de las sociedades antiguas, de las castas que las dominaban, a la modernidad. Ciertamente tienen muchos aliados en la salvaje región semi árabe y semi musulmana que se extiende al sur del río Grande, pero ahí sí su destino es el fracaso y la desesperación. Este hombre como columnista y la guerra en que participó son parte de esa misma resistencia, aunque por algunos matices la sociedad no sea exactamente la misma. No es raro que Fidel Castro apoye a Ahmadineyad o que Chávez exhiba el más recio antisemitismo, es que expresan ese viejo mundo que no acepta la civilización y que se hunde día a día en una barbarie africana.]

8.15.2006

Pedro Medellín y la lentitud de respuesta

El patrimonio de los aportes de la Universidad Nacional está en riesgo por su lentitud

Pedro Medellín Torres.

Los convenios interinstitucionales sirven a las finanzas de las universidades y proveen el soporte técnico del que carecen muchas instituciones.

La lentitud

[...]
Las dudas en torno a las adiciones al convenio (que lo llevaron de un monto inicial de 620 millones a uno final de cerca de 16 mil millones de pesos) y el carrusel de contrataciones que en la administración del convenio, supuestamente, viene haciendo un grupo de profesores han llevado a calificarlo de una vena rota para las finanzas del país.

Sin embargo, según la información de la Universidad, en desarrollo de ese convenio se ha hecho seguimiento a 1.923 contratos, de los cuales se ha requerido a más de 700 contratistas para que reparen daños en las obras. De ellos, 349 respondieron efectivamente con reparaciones por un valor superior a los 12.800 millones de pesos. [El típico recurso de la manipulación: «Fue que se hicieron reparaciones y hubo muchos contratistas». Parece que se dirigiera a niños a los que confunde con las cifras y los aburre con la idea tan increíble de que para robar se inventen contratistas y reparaciones.] Y los 370 que no lo hicieron entraron en un proceso de aplicación de pólizas por un valor de 35.200 millones de pesos. [Fenómeno que merecería todo un artículo, pues da la impresión de que el dinero «invertido» a lo mejor se dobla.] Además, se informa que, en cumplimiento del convenio, se emitió el concepto que demostró los problemas del "relleno fluido" en la ruptura de las losas de pavimento de las obras de TransMilenio, Fase I, y que es parte clave del soporte técnico de las reclamaciones que hace el IDU en el caso. [Ahora viene el viejo recurso de descalificar los motivos del denunciante: «es que no le gustó que se descubriera lo del relleno fluido». ¿Ha explicado dónde está la plata? Se la dieron a los contratistas, ¿cuál corrupción? Realmente este hombre es un campeón del cinismo, ya demostró antes hasta qué punto puede mentir con el mayor desparpajo.]

Pero lo grave del asunto es que frente a los cuestionamientos a los trabajos de la Universidad (incluyendo acusaciones de plagio), las directivas no reaccionen a tiempo, mientras afuera se cae en el facilismo de estigmatizar los convenios como fuente de corrupción administrativa o como el germen que degrada la misión de la Universidad. [Sólo que las denuncias de Cambio son un poco más concretas. Al respecto no se dice nada, sino que la culpa es de las directivas que no reaccionan a tiempo. ¿Nadie recuerda esa falacia?]

Aun cuando hayan sido utilizados como un atajo para favorecer la contratación a dedo, los convenios interadministrativos tienen, al menos, dos grandes ventajas. Primera, porque con ellos se trata de corregir las deficiencias técnicas que tienen las entidades públicas para elaborar estudios y diseños o adelantar las labores de seguimiento y evaluación de las políticas que ejecutan o las obras que contratan. En un país que, para reducir el gasto público, ha optado por desmantelar las unidades que dan el soporte técnico al Estado, son las universidades una mejor alternativa para suplir esas deficiencias que las firmas de ingenieros asociadas a las familias políticas del Congreso y el Gobierno. [Claro, y mejor todavía que la familia del concejal embolador, y también que una comisión de presidiarios o de miembros de la Iglesia carismática. La falacia es un escándalo (aunque no en Colombia, muladar en el que el sentido común es el escándalo) porque por una parte pasa por encima del método de selección, como si precisamente no se hubiera recurrido a la universidad para perseguir la corrupción existente antes. ¿Por qué no evaluar las licitaciones abiertas? Usted tiene un dolor de muela y en lugar de ir a donde el «empírico» de toda la vida va a donde un odontólogo diplomado. El hombre le saca la muela que no es y cuando usted protesta le dicen que el odontólogo diplomado es mejor que un ignorante que sólo tiene habilidad manual. Ahí está la increíble ventaja. ¿Dónde? En el superlativo mejor. ¿O es que he entendido mal? ¿Cómo es que las firmas de ingenieros van a tener que estar asociadas a las familias políticas del Congreso? ¿Es imposible que a alguien se le ocurra abrir una licitación abierta? ¿Por qué son las universidades «una mejor alternativa»? Yo sé por qué: porque el lector odia a los congresistas, especie de pícaros que basan su poder en relaciones con clientelas calentanas y no en el juicio sosegado y maduro de los lectores de columnas de opinión de El Tiempo, muchísimos de ellos relacionados con la universidad. Vamos a hacer un lado la moralidad, dejemos que todos sean rateros, ¿no produce escalofríos la estupidez de esa «ventaja» expuesta?]

Y segunda, porque además de posibilitar un mayor acercamiento al país y de constituirse en fuentes alternativas de financiamiento, los convenios le han ofrecido a la universidad pública una oportunidad de desarrollo académico. No solo porque le han impuesto la obligación de aplicar conocimiento en la práctica, lo que ya es útil, sino también porque le han exigido estar al tanto de los problemas del país. [¡Eso sí que es un logro: sólo en la Nacional se va el dos por ciento del PIB, pero hacen falta contratos en los cuales los profesores puedan enriquecerse para que estén al tanto de los problemas del país!]

Así, por ejemplo, mientras el Gobierno propone una reforma tributaria que les reduce los impuestos a las empresas y amplía el IVA a la canasta familiar, la UN, a través de un convenio con la Contraloría General de la República, produce un informe que muestra con cifras la dimensión de los problemas de pobreza e inequidad que se registran en Colombia, poniendo en evidencia cuán inconveniente es la fórmula gubernamental. [¡Ése es el soporte técnico que proveen las universidades! Y después se escandalizan de que yo considere a Colombia un sitio más bien infecto, ¿dónde sería posible una falsedad semejante? Como ya expliqué en mi anterior post en País Bizarro, la función de la universidad es asegurar recursos para la carrera política de los profesores. Eso resultaría insignificante si se piensa en que después hay un desaprensivo con tanto desparpajo que presenta eso como soporte técnico sin que se le mueva la peluca. Respecto a ese informe, copio un comentario del profesor Alejandro Gaviria: El titular hacía referencia a un estudio de la Universidad Nacional, contratado por la Contraloría General de la Nación, según el cual los cálculos oficiales presentan yerros metodológicos evidentes que llevan a una sobrestimación de la mejoría social. En apariencia, se trata de una discusión metodológica fundamental. Pero, en realidad, no es más que un debate ideológico disfrazado de polémica instrumental. Una discusión oblicua. Exasperante. Y, en últimas, irrelevante para el diseño y la operación de la política económica y social. Para mentir así y presentar la propaganda política sufragada con los recursos de las víctimas como soporte técnico hace falta una constitución especial, una deformación del alma que produciría angustia en alguien que no pertenezca a ese infierno.]

Y como ese se pueden señalar un sinnúmero de trabajos e investigaciones que, comenzando por el estudio 'Violencia y democracia' elaborado por el Iepri, le han permitido a la UN acumular un patrimonio de contribuciones al país que hoy se está arriesgando por cuenta de la lentitud de sus directivas para reaccionar. [A lo mejor algún lector conoce ese informe, ¿seré muy audaz al suponer que en ninguna parte de él se desautoriza la abolición de la democracia promovida por El Tiempo y la Universidad Nacional (y sus fuerzas de choque y electorales) y pomposamente denominada «solución política negociada del conflicto social y armado»? Es la clase de soporte técnico que provee la Nacional: los colombianos no sólo deben resignarse a que los recursos se gasten en adoctrinar asesinos, sino que encima les deben gratitud a quienes los redimen de una vida tan injusta. Como ya he explicado antes, no hace falta ninguna otra explicación de la violencia colombiana, allí donde es tan fácil mentir siempre se termina matando a mucha gente.]

8.06.2006

Antonio Caballero y el triunfo de Hitler

La victoria de Hitler

El hecho de que hayan sido perseguidos, y sigan siéndolo, no los desembaraza a ellos de la culpa de ser a su vez perseguidores, ni les da derecho eterno a la defensa propia [ahora hay derecho extinguible a la defensa propia, vamos por buen camino]

No soy yo el único que dice (y menos aún el único que piensa) que los israelíes se están pasando, [hala, tío, no te pases] tanto en su guerra del Líbano como en su más esencial aniquilamiento del pueblo palestino. Lo dice todo el mundo, con excepción del gobierno de los Estados Unidos (y del primer ministro inglés Tony Blair). La ONU habla abiertamente de "crímenes de guerra". Incluso los regímenes árabes llamados "moderados", es decir, los aliados de los Estados Unidos, y hasta [hasta] los que han firmado tratados de paz con Israel, como Egipto y Jordania, dicen que Israel exagera. La Unión Europea y sus Estados miembros (salvo el primer ministro inglés Tony Blair) han acusado al gobierno israelí de reaccionar de modo "desproporcionado" a la agresión del Hamás palestino, que capturó a un soldado, y del Hezbolá libanés, que capturó a dos, invadiendo con tropas y tanques y bombardeando con buques y aviones tanto a Gaza, en Palestina, como a medio Líbano, causando centenares de muertos civiles. [Claro que la proporción no la explica nadie, porque sencillamente al secuestro de dos soldados tras el asesinato de ocho habrían seguido muchas más agresiones: ya verán como Caballero no plantea en ninguna parte el cese de las agresiones, sólo condena a Israel por exagerar, cosa que siempre se podría hacer: si fuera fácil echar a los judíos al mar siempre se podría decir que nadie los había llamado a la tierra de los palestinos.] Por primera vez desde 1948 esa vaga y contradictoria nebulosa que llaman la "comunidad internacional" está de acuerdo: esta vez Israel no tiene razón. Es un país rodeado de enemigos, sí: pero no es para tanto. Todos los países han estado siempre rodeados de enemigos [profunda sentencia digna de un Aristóteles del trópico] (y si no, que se lo pregunten a los palestinos).

Creo que fue la filósofa judía alemana Hanna Arendt la primera que expuso la paradoja de que el vencedor de la Segunda Guerra Mundial había sido el nazismo. No lo decía en términos prácticos, claro está: el poder nazi, y la Alemania que lo alimentaba y respaldaba, fueron minuciosamente machacados por los Aliados. Lo decía en términos morales (y por consiguiente políticos): ese machacamiento minucioso se hizo utilizando métodos calcados de los que usaban los nazis. Métodos de la guerra total que, durante un par de siglos, habían sido rechazados y condenados por las naciones civilizadas en sus guerras [rotundamente falso, en las guerras napoleónicas los franceses exhibieron rasgos de crueldad comparables, y quienes los resistían también, es que lo leen colombianos] (aunque no en las guerras coloniales contra pueblos considerados inferiores): las masacres de civiles no combatientes, la destrucción indiscriminada de ciudades. Los asesinatos "selectivos" de dirigentes políticos o militares enemigos, los asedios por hambre, las represalias colectivas. Es posible (es probable; o no: es seguro) que la ilusión lírica y romántica de la "guerre en dentelles", la "guerra de encajes" noble y caballerosa que inspiró a los escritores románticos de después de la Paz de Westfalia no existiera jamás. Pero no respetaban ciertas normas, algunas de las cuales venían de la muy brutal Edad Media. [Parece que quisiera decir "se respetaban ciertas normas": el lector colombiano acepta todo siempre y cuando encuentre la suficiente dosis de halago, no importa si las reglas se respetaran o no.] La Revolución Francesa, con todos sus horrores, tuvo sin embargo un efecto civilizador dulcificante: se prohibió el uso de la tortura, se suprimió la prisión sin juicio, se abolió la ejecución de prisioneros de guerra. Etcétera. [Cualquier testimonio de la época diría otra cosa, fue precisamente cuando se inventó la guillotina.]

Luego vino el nazismo. Y, como señaló (entre otros) Hanna Arendt, Hitler ganó la guerra.

Hasta a los propios Estados Unidos se les reprocha que utilicen en sus guerras, y en sus paces represivas, métodos hitlerianos. Para el bombardeo de Dresde [efectuado por los británicos], o el de Tokio, o el de Hiroshima, o el de Hanoi. Para la instalación de cárceles secretas y uso de la tortura y el restablecimiento de las condenas sin juicio. Procedimientos semejantes se le criticaban a la Unión Soviética, y se le critican a la Rusia de hoy, o a la China, o a Corea, o a países de tan poca presencia mediática como Guinea, o como Paraguay.

Pero a Israel no. [¡A Israel no! La capacidad de aceptar y repetir mentiras tan inverosímiles es lo que hace sospechar algo prehumano o poshumano en los colombianos, algo moral deforme y absurdo. La inmensa mayoría de los colombianos repetiría que los judíos son iguales a Hitler. Tanta mentira parece un chiste]
Y es que no se puede decir que Israel, como tantos otros Estados, utiliza los métodos nazis de guerra y de gobierno. Porque, cuando tal evidencia se dice, Israel responde recurriendo al chantaje del antisemitismo. ¿Nazis nosotros, que fuimos las víctimas de los nazis? ¿Destructor este país al que todos quieren destruir? ¿Asesinos nosotros, que somos los asesinados?

Sí: nazis, destructores, asesinos. Y el hecho de que hayan sido perseguidos, y sigan siéndolo, no los desembaraza a ellos de la culpa de ser a su vez perseguidores, ni les da un derecho eterno a la defensa propia. Repito lo que dije aquí hace una semana: todo el mundo tiene derecho a defenderse. [Pero si nada más simple que aceptar las fronteras de 1967 y exigir la devolución de todas las tierras y hasta indemnizaciones para los que vivían en territorios del actual Israel y sus descendientes. ¿Por qué no lo hacen? Porque los que mueren no son los que mandan. ¿Quiere Israel desgastarse en guerras con los terroristas? Israel quiere vivir en paz dentro de sus fronteras, la ocupación de Cisjordania corresponde a la situación de un país agredido. Hezbolá no tiene ningún agravio que reclamarle a Israel, sencillamente ataca a Israel porque sus amos iraníes y sirios se lo ordenan, pues Israel es el gran pretexto para mantener la dominación sobre sus propios pueblos.]

Y esto no es antisemitismo. [Es algo peor que antisemitismo, una serie de falacias con las que se pretende alentar a los terroristas, que con tantos apoyos seguirán atacando a Israel y forzando los bombardeos y explotando a través de indigentes morales como este patético dandi taurino el antisemitismo y las esperanzas de retroceso al mundo predemocrático. La adhesión de todos los reaccionarios latinoamericanos, empezando por el hediondo Hugo Chávez, que habla de "los asesinos de Cristo", al terrorismo islamista sólo es expresión de su interés en defender su propia dominación, las ambiciones de sus propios niños suicidas (pues aunque no lleven explosivos adheridos al cuerpo mueren en grandes cantidades para asegurar el poder de la casta de Caballero). Pero eso ya lo expliqué en otra parte.]

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